Iván R. Méndez
Que Sade era un genio de la escritura desbocada y sexual, nadie lo duda. Es más, se ha confirmado a lo largo del último siglo, en la cual escritores como Mario Vargas Llosa o Maurcie Lambert (alias de Oscar Rodríguez) se lanzaron con sendas novelas “eróticas” que se leían con el mismo desagrado con el cual ingerimos un potaje grumoso, frío y de color rojizo. Vivian Jiménez (La Habana, 1968) ha transitado el género con éxito y su primera novela, “La columna que dibujaste dentro de mí”, fue premiada con la primera edición del premio La Letra Erecta.
En “Las ciudades de tu cuerpo” la psicólogo y escritora establece una lucha a pulso entre invitarnos a curiosear por la psiquis de Luisa (una mujer fantasiosa que se refugia en el sexo y la memoria) y a degustar sus piernas “modeladas por el dios de las buenas intenciones”. Allí, el dialogo interior es sucedáneo de soledades, frustraciones y ese arrinconamiento de la vida del 2000, pero a la vez la incesante escritura de frases “inteligentes” le restan eficacia y a ratos derrumban la novela. El erotismo es servido en combo, ya que la autora se atreve a pincelar las carencias que Luisa y sus personajes viven en la Cuba anti idílica de Castro, transformando a ratos la lectura en el potaje mencionado.
A pesar de esos tropiezos, la obra es capaz de mostrarnos como “la infelicidad se hace un hábito” y de dirigir nuestra atención hacia esas existencias que no pocas veces se cruzan con la nuestra, y no es metáfora. Asimismo, la denuncia puede ser leída como noticia y así nos enteramos que a las mujeres cubanas les es imprescindible tener viejas prendas de vestir en casa, pues éstas se cortan y se transforman en pañitos para la limpieza y, constantemente, en toallas sanitarias… Superadas esas tristezas del paraíso tropical, es casi imposible no sentir, en estas líneas que “la vida huye cuando uno se le acerca. La vida no da tiempo a vivirla”.
Las ciudades de tu cuerpo
Vivian Jiménez
Planeta, Caracas, 2007. 144pp
entresijos
Yo soy una escritora editada y traducida cuya producción es señalada como erótica. Me interesa lo que comentas, te seguiré, Anna